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Viernes, 09 Febrero 2018 18:50

Medidas para evitar derrumbes en Chingaza

Para brindar una mayor confiabilidad en el sistema de abastecimiento a la capital del país y prevenir racionamientos de agua como sucedió hace más de dos décadas, el Gobierno de Enrique Peñalosa adelanta a través de la Empresa de Acueducto de Bogotá obras para terminar de revestir los 37 kilómetros de túneles del sistema Chingaza que conducen el 70 por ciento del agua que consumen más de ocho millones de bogotanos.

Para esto, la actual administración de Bogotá, destinó 98 mil millones de pesos para ejecutar los trabajos de blindaje del 100 por ciento de la estructura por donde se transporta el líquido para su tratamiento en la planta Wiesner. En estas obras se recubren en concreto las estructuras del túnel para darle mayor estabilidad y evitar que se presenten derrumbes que puedan taponar la conducción y afectar el flujo normal del agua.

Dentro del cronograma de obras del Acueducto de Bogotá se ha programado ejecutar  dos operativos de revestimiento por año hasta el 2020.  La primera intervención de este año inició en el mes de enero e irá hasta finales de marzo. Una segunda intervención se hará en los meses de julio a septiembre.

Estos trabajos se desarrollan sin suspender el suministro de agua a los usuarios, para esto el Acueducto de Bogotá emplea las reservas del embalse de San Rafael y  la producción de la Planta de Tratamiento de Tibitoc, lo que garantiza que durante la ejecución de las obras la ciudad  esté siendo abastecida sin ningún inconveniente.

María Carolina Castillo, gerente del Acueducto de Bogotá sostuvo que “esta administración está comprometida con ampliar y garantizar el abastecimiento de agua a los bogotanos,  y para esto  adelanta trabajos  preventivos como el que se ejecutan en los túneles  y nuevas obras que dejarán a la ciudad  con altos niveles de seguridad para garantizar el suministro confiable de agua a los ciudadanos de hoy y a los que habiten la ciudad más allá del año 2032”. 

Dentro de los proyectos que ejecutará esta administración están las obras para aumentar la capacidad de producción de agua potable de la Planta Francisco Wiesner,  la intervención al túnel de Guatiquía, la optimización de sistema de quebradas de Rio Blanco y la optimización de la Planta de Tratamiento de agua potable de Tibitoc, obras en las que se invertirán más de 233 mil millones de pesos. 

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Con más de 120 cámaras trampa  instaladas en diferentes lugares del Macizo de Chingaza el Acueducto de Bogotá realizó un pormenorizado estudio del oso de anteojos, especie que habita la zona.El estudio diagnosticó el estado de la población de oso andino, que en la actualidad llega a unos 66 individuos en el Macizo de Chingaza, además de reconocer las especies acompañantes, el uso y estado de su hábitat, su importancia a nivel ecológico, sus necesidades, las características de su interacción con las comunidades y la mejor manera de armonizar el conflicto que se presenta entre la especie y los pobladores de las áreas donde habita.
Según María Carolina Castillo, gerente general de la Empresa de Acueducto de Bogotá, “En la alcaldía de Enrique Peñalosa hemos fortalecido estrategias para unificar la información técnica sobre el Oso y su hábitat, a la vez que avanzamos en programas de reconversión productiva de los productores agropecuarios, con el fin lograr el menor impacto del ecosistema, promoviendo además la siembra de especies vegetales que producen alimento para el oso, (restauración), y el desarrollo de alertas tempranas para que los campesinos informen inmediatamente la presencia de estos animales en inmediaciones de fincas y centros urbanos con  el fin de disminuir los conflictos entre el Oso y las poblaciones vecinas.” 
Para el logro de estos objetivos, se realizaron acciones conjuntas con organizaciones y comunidades como Parques Nacionales de Colombia, Corpoguavio, ProCAT y Wii, que trabajan por la conservación del Oso Andino, mediante la investigación, el monitoreo de la especie, la  disminución de los conflictos y la reconversión productiva. En el caso de la Empresa de Acueducto de Bogotá, se ha propendido por la conservación y restauración de los ecosistemas alto-andinos y de Páramo, fuente fundamental de agua para los habitantes de Bogotá y la región páramos Guerrero, Chingaza, Sumapaz, Cerros Orientales y su área de influencia, cuya salud depende en gran medida de la conservación y cuidado del Oso Andino.El Macizo de ChingazaEl área total del Macizo de Chingaza cubre aproximadamente 239.700 hectáreas y está compuesta principalmente por ecosistemas de bosque andino y páramo.
El macizo está distribuido en tres departamentos (Cundinamarca, Boyacá y el Meta) y 29 municipios.Allí, hace presencia desde finales de la década de los años 60 la Empresa de Acueducto de Bogotá, entidad que guarda celosamente la salud del páramo y sus especies animales y vegetales, mediante el cuidado constante de esta zona natural. Dentro de esta singularidad biológica, el macizo es además considerado uno de los últimos baluartes del Oso Andino, uno de los mayores y más carismáticos representantes de nuestra biodiversidad Andina. Esta especie es fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas del macizo de Chingaza, toda vez que es una especie “sombrilla” de la cual dependen los bosques y páramos, claves para la regulación y el abastecimiento hídrico de la región.
Este es el escenario de la vida del oso andino, una especie en peligro de extinción que debe ser protegida y conservada para mantener la salud del ecosistema que habita y en el cual se provee cerca del 70% del agua que consume Bogotá y donde nacen decenas de ríos y quebradas que surten la cuenca del río Orinoco.
 
Como parte del trabajo adelantado se evaluó la densidad poblacional de Oso Andino (Tremarctos ornatus) y su función como especie sombrilla en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Natural Chingaza, se instalaron 120 cámaras trampa en los municipios de Choachí, El Calvario, Fómeque, Guasca, Junín, La Calera, San Juanito, Sesquilé y Ubaque. 
El municipio que presentó el mayor número de registros de osos correspondió a Junín con el 48,28%. El análisis de identificación se realizó a través de la construcción de fotogramas para la observación de patrones de manchas en rostro y cuello, identificando plenamente 50 individuos. Los resultados obtenidos señalan que los espacios utilizados por el Oso corresponden a áreas con algún grado de conservación hasta zonas muy intervenidas, zonas con pendientes pronunciadas y de difícil acceso para las personas, áreas adyacentes a diferentes cuerpos de agua y en cercanías a poblaciones humanas.
Published in Bogotá