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Martes, 28 Junio 2016 15:12

La prioridad no es una cita, es la Paz de Santos

Ministra de Trabajo, cinco minutos antes de salir para su almuerzo. Ministra de Trabajo, cinco minutos antes de salir para su almuerzo. Foto: Sergio Ospina.

El ejercicio periodístico es una de las profesiones más complicadas, por la responsabilidad ética que acarrea el manejo de la información.

Pero el grado de complejidad muchas veces se vuelve aún más engorroso, por la actitud despectiva y hasta grosera de los funcionarios públicos, que son capaces de menospreciar el trabajo de nosotros y de los colegas que buscan tener en sí las dos o más caras que tiene una noticia.  

Es inconcebible que Ministros del gabinete de Juan Manuel Santos, que quieren propende por la igualdad y por la verdad, sean capaces de negarse a hablar del tema bandera de este Gobierno: la paz, y de rechazar una entrevista a los periodistas de El Espacio, solamente porque están invitados por algún colega de mucha mayor trayecyotia a almorzar. Sí, han trabajado en uno de los monopolios informativos y cuentan con el renombre y el reconocimiento que les da su aparición en estos medios, pero eso no quiere decir nada.

Es injusto e indignante, que a muchos medios se les niegue la información o se pase de segunda mano, por el hecho de no tener en sus logos alguna influencia de los grupos económicos de renombre nacional.

Todos los periodistas, sin importar el medio, merecemos el mismo trato y respeto, para poder llevar de una forma veraz a nuestros lectores la información de primera mano que emiten las entidades públicas.

Sabemos que no siempre hay el tiempo para los temas coyunturales que presenta nuestra sociedad. Pero los jefes de prensa, quienes tratan de organizar sus apretadas agendas, saben que existen momentos que pueden conceder para atender a los medios, que no les van a dar la misma exposición pública, pero que también son leídos y crean opinión en sus pocos o muchos lectores.

Todo este preámbulo es para manifestar la molestia que como periodistas del Diario El Espacio sentimos hoy frente a la actitud déspota de la Ministra de Trabajo Clara López Obregón, quien luego de un evento y después de que su jefe de prensa nos había dado un espacio para conversar con ella del tema de la paz, simplemente consideró que el almuerzo que tenía era más importante que los 15 minutos que nos podría conceder.

No queríamos retenerla toda la tarde señora Ministra. Sabemos que es un ser humano, que al igual que nosotros siente hambre, frío y demás cosas humanas y mundanas, pero si usted había permitido realizar ya las fotos de la nota, no tenía que dejar a los periodistas en plena entrevista sentados por salir a su reunión; el desplante no es la salida y no es la solución.

Sabemos que esta editorial puede herir susceptibilidades y puede poner el dedo en la herida, porque como colegas muchas veces repetimos en voz baja que merecemos el mismo trato, aunque sabemos que eso es solamente en la teoría y no en la práctica.

Como periodistas, exigimos respeto por nuestra profesión.  Sabemos que no es la más agradecida, ni la más reconocida, pero queremos que TODOS, sin importar el medio y la trayectoria o la aparición en los medios grandes, seamos tratados de la misma manera y tengamos el mismo derecho a la información que los grandes monopolios.

Este es un llamado de atención a los funcionarios públicos, desde los ediles hasta el mismo Presidente de la República, para que se trate de la misma manera a todos los medios.

Sabemos que esto es un grito en el vacío y que posiblemente, ni siquiera tenga eco, pero hay que manifestarse y hay que poner en alto. Y finalmente le dejamos una pregunta a la ministra: en su discurso, aseguró que aceptó el cargo para "luchar y trabajar por la paz del Gobierno". En ese orden de ideas, ¿considera que está haciendo las cosas de forma correcta por cumplir con el pueblo que quiere la paz? La entrevista iba con el objetivo de lanzarle un chaleco salvavidas tras las críticas que ha recibido, pero nos dimos cuenta que no le interesa lo que piensen aquellos que en un momento llegaron a votar por usted para el cargo de Primer Mandataria en las anteriores elecciones presidenciales.

Ojalá ese almuerzo no se le convierta en un dolor de estómago, una vez reciba las críticas justificadas de 45 millones de colombianos, quienes esperan gente que quiera trabajar en serio por el país, y no cumplir citas preferenciales de protocolo y etiqueta.