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Lunes, 13 Junio 2016 16:35

Pékerman, ¿cuándo aprenderá?

Pékerman, ¿cuándo aprenderá? Foto: Archivo particular.

Cero y van dos veces en la que la Selección Colombia es víctima de un director técnico que, al parecer, está más interesado en valorizar a los jugadores y no en conseguir resultados positivos para el equipo.

La primera vez ocurrió en el partido ante la selección de Japón en el cierre de la fase de grupos del mundial Brasil 2014, cuando el argentino decidió jugar el partido con la suplencia.

Esta pésima decisión llevó a la tricolor a caer por un gol en los primeros cuarenta y cinco minutos. Luego del descanso ingresó James Rodríguez al terreno de juego, quien con ayuda de Jackson Martínez, logró reivindicarse para dejar un marcador de 3-1 a favor y pasar la fase de grupos invictos.

Ahora el equipo fue víctima de un harakiri, ocasionado por una suplencia que no supo conectarse en el terreno de juego, y que dio los espacios para que un necesitado Costa Rica se fuera de la Copa América Centenario con la frente en alto, al derrotar al que hasta hace tres días era el equipo favorito a pasar invicto y con puntaje perfecto a cuartos de final.

Y es que no solo fue culpa del técnico, sino de aquellos debutantes que no tomaron en serio el partido. El primero de ellos fue Rufay Zapata, portero que no logró atajar un solo balón. Toda pelota que iba en dirección al pórtico terminaba adentro inexplicablemente.

En la defensa, Stefan Medina confirmó lo que ya se sabía: se mueve más un árbol en invierno que él en jugadas de ataque y defensa.

Carlos Sánchez fue el papá en el campo, porque tomó el papel de corrector de errores de los pequeños, quienes se acobardaron en cada lucha por la pelota, que no tienen creación de juego y seguramente no deberán ser convocados nuevamente a la Selección Colombia hasta que no maduren profesionalmente hablando.

Se sabía que la derrota era posible, ya que no hay rival pequeño, y menos un equipo que fue la sorpresa en el mundial pasado, considerado como el comodín para el grupo al que hacía parte, pero que resultó clasificando a octavos en 2014 con un fútbol serio y basado en la técnica.

Entonces, por culpa de errores infantiles, el equipo titular deberá dejar una vez más el cuero en el campo de juego ante una selección brasileña que goleó a Haití y que promete calidad en balones largos y jugadas cortas.

Se sabía que debíamos terminar de primeros para jugar ante Perú o Ecuador en cuartos de final, y así esquivar al equipo carioca que ha sabido derrotarnos en múltiples ocasiones.

En cuartos del mundial y en el amistoso nos ganaron, y aunque pareciera que los jueces de campo estuviesen de su lado, el equipo tendrá que enfrentarlos una vez más, lo cual evitaría romper l´a maldición de la eliminación en cuartos de un torneo de fútbol.

Seamos realistas, si esta fuera la época de Pablo Escobar, Frank Fabra tendría que ir contemplando la idea de exiliarse porque lo buscarían para asesinarlo como al caballero del fútbol, Andrés Escobar en aquel partido en el Mundial Estados Unidos de 1994.

Así es el fútbol. Cualquier jugador, por bueno que sea, puede volverse en el villano del paseo como Fabra, quien empató el encuentro a los 35 minutos para después meter gol en cancha propia.

Felicitaciones señor Pékerman, porque cada jugador se valorizó un millón de dólares más, pero por cuenta de ello seguramente quedaremos eliminados de la Copa América Centenario.

Antentamente un seguidor que sí diferencia lo económico con lo profesional.