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Miércoles, 25 Mayo 2016 09:51

Esa tal libertad de prensa, no existe

Esa tal libertad de prensa, no existe Foto: Archivo particular.

Con el presunto secuestro de la periodista Salud Hernández en El Tarra, Norte de Santander, la libertad de prensa regresó a la agenda de los medios y de las conversaciones del común.

Nunca ha existido la libertad de expresión, por lo que la libertad de prensa es un tema utópico alrededor del mundo. Y no es solo en Colombia, ya que en Francia se cometieron actos terroristas contra un medio impreso que, a través de caricaturas, satirizaba la realidad religiosa en el viejo continente.

En Colombia, los periodistas se enfrentaron a una de las épocas más violentas, comprendida entre los 80’s y los 2000. Era recurrente ver que las caravanas de comunicadores eran hostigadas por enfrentamientos entre el Ejército Nacional y las guerrillas en pueblos, veredas y ciudades.

Ahora, como uno de los gremios que más tienen por perder al cubrir este tipo de sucesos, es importante que la unión y solidaridad entre compañeros, será el único elemento que permitirá que todos entiendan que la importancia de la información a difundir por medio de distintas vías comunicacionales, es necesaria para entender y no cometer los mismos errores en un futuro.

Es verdad, arriesgamos la vida y la integridad de nuestros compañeros cada vez que se realizan notas contra los grupos armados ilegales, pero es de resaltar que a parte de las Fuerzas Armadas, somos los únicos capaces de enfrentar la cruel realidad ensordecida por el sonido de las balas y las explosiones, contextualizadas por personas que perdieron su finalidad ideológica y se voltearon en contra de su propia población.

Lo que hace cada comunicador cuando se interna en la selva, donde hay cultivos de coca y son de propiedad de la guerrilla y bacrim, es darle una lección al Gobierno Nacional y a sus seguidores, que es necesario sumergirse en las sombras para que las realidades salgan a la luz.

La libertad de prensa existirá el día en que los escoltas y el grosor de un blindaje, no sean las herramientas que permitan que dichas plumas, amantes de la denuncia y la verdad, puedan escribir diariamente al evitar la muerte por la detonación de una bomba o el disparo de una bala.

El caso de Salud, y de los dos compañeros de los dos canales más importantes del país, es la muestra del miedo que tienen dichos grupos ilegales de que se muestre la realidad, o de lo contrario ¿por qué les robaron sus equipos con los que grababan la situación en El Tarra?, ¿qué verdad será la que ocultan para que no se dañen las conversaciones de paz?

Parece que en sus discursos ha prevalecido la doble moral, defecto que demostraron desde un inicio y que al parecer no desaparecerá por ahora, porque a comparación de una bomba o un arma, no hay herramienta más poderosa que la prensa, la información y un periodista en búsqueda de pruebas.

Actos simbólicos como el del los periodistas en Cúcuta, quienes se reunieron para protestar en contra del silencio a la información, es una de las vías que se deberían aplicar alrededor del mundo. Todos marchan por la salud, los salarios y los abusos de la autoridad, ¿pero cuándo se ha visto una protesta de periodista exigiendo tener tranquilidad para comunicar a su pueblo las raíces de los males?

¿A quién pedirle protección? Parece que no existe alguien que pueda respaldar la labor, ya que desde el Gobierno hasta los vecinos pueden convertirse en amigos o enemigos en un instante. Y esto es porque aquellos que se atreven a decir lo que otros no, son tildados de ‘sapos’, adjetivo calificativo que abre la brecha para que cualquier tipo de acción pueda ser cometida en su contra, o al menos eso ha dado a entender ciertos comportamientos en la sociedad.

Ojalá el bienestar de la reconocida periodista no sea afectado, y al tomar la vocería de todos los compañeros a lo largo y ancho del país, esperamos un pronto regreso a  casa, para que pueda seguir expresando sus puntos de vista con respecto a la violencia y los actos de aquellos que parecen alimentarse de la sangre, dolor y guerra de sus prójimos.