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Miércoles, 30 Marzo 2016 16:24

¿Llegará en 20 días la paz?

Foto: Archivo particular.
 
 

Por: Sergio Ospina

Desde finales del 2015 el presidente Juan Manuel Santos ha reiterado por diversos medios que la paz será firmada el próximo 23 de marzo. Si se hace la cuenta regresiva solo le quedan 20 días para que tal suceso se dé, y siendo franco no veo que se cumpla la meta.

No soy amigo de la guerra, porque entiendo que esta se alimenta de los hijos de otros padres que cada mañana visten su uniforme para defender a los colombianos. Tampoco soy escéptico a que Colombia pueda suspirar por el pasado y vivir el futuro tranquilo, sin el coro de las balas y los gritos de auxilio que son emitidos por aquellos que deben abandonar sus fincas y pueblos en medio de un enfrentamiento armado.

Soy un colombiano más, y espero que las futuras generaciones se sientan orgullosos de su patria, y puedan expresarle al mundo la maravillosa sensación de gozar de los espectáculos geográficos y naturales que tiene nuestra tierra.

Pero antes que esto ocurra, el Gobierno Nacional debe entender que los progresos que se han obtenido después de más de tres años de diálogos no pueden irse al traste de un momento a otro. Y es que esta posibilidad puede darse si no se saben tomar de forma correcta las medidas que saldrán a la luz antes de la firma.

Ayer el ministro del posconflicto, Rafael Pardo, aseguró que el servicio militar será voluntario, teniendo en cuenta que en el proceso del posconflicto no se necesitará la misma cantidad de soldados, ya que los grupos armados ilegales se encargarán de contribuir a la paz y progreso del país.

Suena maravilloso, porque los recursos que son dirigidos para la guerra podrían ser utilizados para financiar la construcción de instituciones educativas o mejorar el deplorable sistema de salud con el que el Ministerio encargado ya no sabe qué hacer.

Pero hay que ser realistas, la materia no se desintegra, se transforma. Y en este caso, la materia adquiere el término de ‘criminalidad’, con la cual cientos de personas en los montes y pueblos remotos se alimentan y viven. Hablo de los grupos armados ilegales que se crearán con la abolición de las Farc y en un futuro la del Eln.

Si en verdad se busca desarrollar una estrategia que le permita a los jóvenes escoger si desean o no prestar el servicio, debe encontrarse una solución para que las diferentes fuerzas no se desintegren o debiliten, y que en el momento menos esperado, aquellos que solo se alimentan del mal y dolor ajeno contraataquen.

Algo curioso que ha sucedido los últimos cuatro meses, y que en verdad ha sorprendido a la mayoría de los colombianos, es la atribución de todo atentado terrorista al Eln y ninguno a la guerrilla de las Farc. Es evidente que existe una medida de contingencia en la información, porque a ninguna de las partes que conforman los diálogos en La Habana, les conviene que en los medios de comunicación se haga ver a las Farc como un grupo irresponsable y con doble moral.

Lo anterior, lamentablemente ha sido demasiado evidente, porque al hacer memoria con los sucesos más importantes durante el proceso de paz, la guerrilla ya faltó a su palabra. No más citando un ejemplo, en abril de 2015 la brigada móvil 17 de la Fuerza de Tarea Apolo del Ejército fue atacada por parte de las Farc. El ataque dejó como saldo 11 soldados muertos en la vereda La Esperanza, corregimiento del Timba en el municipio de Buenos Aires, Cauca.