Sábado, 22 Diciembre 2018 14:48

La sonda Parker envía fotos del Sol las cuales fueron tomadas a 27 millones de kilómetros del astro rey

Imagen enviada por la sonda Parker Solar Probe enviada por la NASA para determinar la estructura y dinámica del campo magnético de la corona. Imagen enviada por la sonda Parker Solar Probe enviada por la NASA para determinar la estructura y dinámica del campo magnético de la corona. Imagen enviada por la sonda Parker Solar Probe enviada por la NASA para determinar la estructura y dinámica del campo magnético de la corona.
 
 

La sonda Parker envía fotos del Sol tomadas a 27 millones de kilómetros del astro rey

La imagen es la foto más cercana del Sol jamás tomada y lo realizó la sonda lanzada al espacio en agosto pasado.

La asombrosa misión Parker Solar Probe de la NASA, lanzada en agosto pasado desde Cabo Cañaveral en Florida remitió a la Tierra la imagen más cercana del Sol jamás tomada. Las imágenes remitidas fueron captadas a 27 millones de kilómetros del astro rey.

Parker Solar Probe es el artefacto creado por el hombre que más se ha aproximado a nuestra estrella solar.

La imagen, tomada por el instrumento WISPR (generador de imágenes de campo amplio para la sonda solar) de la Parker, muestra una serpentina coronal, vista sobre el extremo este del Sol el pasado 8 de noviembre. Las serpentinas coronales son estructuras dentro de la atmósfera del Sol, la corona, que usualmente cubren regiones de mayor actividad solar.

La estructura fina de la serpentina es muy clara, con al menos dos rayos visibles. La Parker estaba a aproximadamente 27,1 millones de kilómetros de la superficie del Sol cuando tomó la instantánea. El objeto brillante cerca del centro de la imagen es Mercurio, y los puntos oscuros son el resultado de la corrección de fondo.

La Parker Solar Probe será la primera nave espacial en sobrevolar la corona solar.

El propósito de la misión es el determinar la estructura y dinámica del campo magnético de la corona, así como entender cómo la corona solar y el viento se calientan y aceleran y determinará los procesos que aceleran las partículas energéticas.

La sonda consigue volar sin desintegrarse a través del material solar a 2,2 millones de grados centígrados gracias a su magnífico escudo térmico de 14 centímetros de grosor.